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Nada mejor para creerle a un diseñador de interiores que ver el lugar donde habita y ha puesto su talento para su propio bienestar. Hernán Zajar buscó, compró, tumbó, restauró, construyó y diseñó su casa en Cartagena: proceso en el que, además, le descubrió una nueva faceta a su creatividad. Y no es para menos, pues esta vivienda, ubicada en la calle Tumba Muertos, una de las calzadas empinadas en la ciudad, después de inaugurada se convirtió en un punto de referencia al cual, quienes desean construir y decorar en ‘La Heroica’, se acercan con el fin de encontrar detalles, colores, elementos, estilos y materiales que los guíe un poco en lo que quieren dentro de sus hogares.

La casa fue construida por primera vez en La Colonia y cuando Zajar la compró había sido remodelada en los años 50, entonces ya tenía las paredes carcomidas y era muy oscura. Y como todo lo que data de siglos atrás tiene su historia, esta vivienda no podía ser la excepción. “Después de que la compré me enteré que la había hecho una costurera que le cocía la ropa a la sociedad cartagenera, que en esa época vivía en Manga. Ella hizo un préstamo en un banco por valor de $1.500 y con eso armó un hogar a su estilo”, cuenta el diseñador, quien se admiró al momento de enterarse del pasado de la antigua habitante de su nueva casa, al coincidir con su profesión, pero en tiempos coloniales.

Como la casa estaba en ruinas, se hizo necesario buscar una restauradora, con el fin de saber qué se encontraba original de la época de la Colonia. Patricia Mejía fue la encargada y quien descubrió un muro que aún está conservado en la vivienda.

Superada esta etapa, empezó el trabajo arquitectónico y de diseño.

Después de un viaje del diseñador a Mykonos, Grecia, surgió el concepto arquitectónico con el que llegó a Cartagena para armar su casa. El estilo mediterráneo de esta zona de Europa conquistó su gusto, pero Hernán lo fusionó con lo colonial, caribe y étnico que distingue al Corralito de Piedra.

El estilo mediterráneo se basa en una premisa muy clara: dejar que el sol inunde toda la vivienda. Pero eso no es todo. El color y el calor proporcionan un ambiente de alegría y calidez propios de los lugares cercanos al mar, como lo son Mykonos y Cartagena.

Con esa referencia, Zajar tomó los colores blanco y azul para pintar paredes, puertas, ventanas y pisos, en busca de más luz y alegría, características fundamentales del estilo mediterráneo, que, entre otras cosas, parte de un tipo de minimalismo.

“Menos es más”

Son 110 metros cuadrados y 300 construidos que con buen gusto y poca ostentación, como dice su creador, tomaron forma y dejaron de ser ruinas. “El secreto es saber jugar con el espacio”. Ese fue el concepto con el cual el arquitecto Javier Acevedo y Hernán Zajar armaron tres niveles y un sótano, donde la mampostería y paredes curvas se pararon con el objetivo de constituir una casa con tres habitaciones y dos terrazas.

Al entrar, los visitantes se encuentran con la sala, el comedor y la cocina, todo integrado y a la vista, especial para compartir con invitados a cenar, sin dejar de cocinar. En este primer nivel también se encuentra un cuarto con su baño, más otro baño auxiliar. En el segundo piso está la habitación principal, la cual tiene baño y terraza. Y un espacio más arriba lo compone un mirador con duchas para refrescarse después de tomar el sol. Finalmente, en el sótano se encuentra otro dormitorio.

En la sala sobresalen los muebles en rattan y calceta de plátano, tapizados con telas diseñadas por Hernán Zajar; la mesa del comedor es de los años 20 y está intervenida; hay un espejo cuyo borde era el marco de una ventana, además de una lámpara: ambos del siglo pasado. Este primer piso está complementado por una piscina, ubicada dentro de la casa, la cual no es para nadar, sino para refrescarse y relajarse, pues cuenta con unos chorros de agua laterales.

Los muebles y puertas de la cocina son en caña flecha, material de tipo artesanal usado en la Costa Atlántica colombiana; los baños son en mampostería; el techo es de madera pintada y a la vista y el piso es en cemento pintado de blanco, con zócalos en piedra.

Con respecto a la intervención del arte en la decoración, Zajar dice que viendo los espacios de las paredes, buscó el color apropiado de cada historia: “por ejemplo, en la sala hay una fotografía de Mauricio Vélez, en la cual está una palenquera con una patilla. También hay una obra al óleo de una palenquera con la batea en la cabeza”. Otro de los cuadros que sobresale es el de una ola, lo cual es muy característico de lo mediterráneo, ya que se busca adornar con cosas que ilustren el espacio costero donde se encuentra la casa.

Artículos de Brasil, India y Egipto están distribuidos por toda la vivienda. Curiosidades como mesas de noche y camas que salen y están hechas del mismo material de las paredes, instrumentos musicales típicos de la costa colombiana, hamacas en las terrazas y herramientas originales en los baños, hacen parte del toque personal del diseñador.

Diferentes espacios de la casa como baños y alcobas están adornados con elementos de la Línea Hogar de Hernán Zajar, compuesta por toallas y sobrecamas en colores llamativos y con formas originales que hacen juego con la arquitectura y diseño interior del lugar.

Consejo del diseñador

“Es muy importante la personalidad de quien va a habitar una casa, pues esa esencia que tiene la persona debe quedar reflejada. Por eso es que todo propietario debe participar en la construcción y diseño, por más decoradores y arquitectos que se contraten. Asimismo, no debe dar medio mezclar tendencias, épocas, texturas y elementos, siempre y cuando haya buen gusto y se juegue con el espacio”.

 
 
 
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